miércoles, 19 de marzo de 2014

Tarta de pera caramelizada y nueces

                   
Hoy es un día triste, pero lleno de recuerdos lindos. Es el primer día del padre que paso sin el.
La verdad es que he tenido mucha suerte siempre nos ha apoyado y ayudado en todo lo que ha podido a mi hermana y a mi.
Las primeras galletas que hice cuando era pequeña, mi papi fue el único que se las comió, pobrecito mío, aquello estaba duro, duro, vamos que en vez de adamantium podían haber utilizado mis galletas para revestir el esqueleto de Lobezno (X-men). Pero mi padre lo único que me dijo es, que me habían salido un poquito duras aunque estaban muy buenas, eso es amor de padre, porque ni mi madre se las comió.
Así que para un día tan lleno de recuerdos hermosos, he hecho un bizcocho que le encantaba, suave, jugoso y lleno de sabores y texturas. El bizcocho en si está de vicio, pero si le añadimos nueces y pera caramelizada ya es de infarto.
Podéis sustituir la pera por manzana sale igual de bueno, es más cuando lo hice la primera vez utilice manzana. La idea se me ocurrió haciendo un pastel invertido, y pensé en medio del bizcocho la manzana caramelizada también tiene que quedar muy rica, y además no dejará tan húmeda la tarta. Esto lo digo, porque un día hice una tarta alemana que lleva una mezcla de canela en polvo y manzana rallada en su interior, de sabor estaba espectacular, pero después de unas 5 horas estaba empapada del jugo de la manzana, un desastre. Pero con la manzana o pera caramelizada eso no pasa, y el sabor es increíble.
Habréis observado que utilizo mucho el azúcar vainillada, es porque la hago yo misma, es tan sencillo como coger un bote hermético, poner una vaina de vainilla abierta, y incorporar azúcar normal, cierras el bote, y en un día tienes un azúcar aromatizada de vainilla. Puedes incorporar también las vainas utilizadas en cremas, las limpias las secas y las añades al bote, puedes ir reutilizándolas.

INGREDIENTES
·       5 huevos
·       160g de azúcar vainillada
·       230g de harina
·       1 yogurt natural
·       La ralladura de un limón
·       175g de mantequilla
·       1 sobre de levadura
·       3 cucharadas de ron
·       2 cucharadas de leche
·       3 peras (cortadas en láminas un poco gruesas)
·       ½  manzana (cortada en daditos)
·       Azúcar normal para caramelizar
·       80g de nueces
·       50g de almendra laminada
·       Azúcar glas
·       1 cucharada de harina o pan rallado para espolvorear el molde
·       Un poco de mantequilla para untar  el molde
ELABORACIÓN
En primer lugar caramelizaremos las peras, echamos dos cucharadas de azúcar en una sartén caliente y cuando tome un tono dorado vamos colocando las rodajas de pera sobre el azúcar, la tenemos como medio segundo por cada lado. Vamos repitiendo la operación con el reto de pera, añadiendo una cucharada de azúcar cada vez. A medida que las vamos sacando las colocamos sobre papel de hornear para que no se peguen.



Mientras se enfrían las peras, prepararemos el bizcocho. En un bol o cuenco hondo y amplio pondremos la mantequilla con el azúcar y la ralladura de un limón, y batiremos hasta que los ingredientes estén bien integrados, debe de quedarnos como una cremita. Luego iremos incorporando los huevos uno a uno, cuando lo tengamos todo mezclado, añadiremos el yogurt, y lo incorporaremos a la masa.


Seguidamente, la harina tamizada con la levadura, la uniremos con una varilla manual sin batir demasiado, sino con más dulzura, en mi caso lo hago todo con la varilla manual, pero si lo hacéis con una varilla eléctrica, en este punto mejor utilizar la manual o bajar bastante la potencia de la eléctrica. A continuación, los líquidos, la leche y el ron.
Por último, añadiremos las nueces ligeramente picadas, y la manzana cortada en daditos pequeños.

Prepararemos el molde, con un poco de mantequilla, harina o pan rallado, repartiéndolo bien por todo el molde para que el bizcocho no se pegue.
Primero incorporaremos la ½ de la masa, sobre ella iremos colocando la pera caramelizada, y posteriormente el resto de masa. Esparciremos la almendra laminada por encima junto a una pizca de azúcar vainillada.



Introduciremos el bizcocho en el horno precalentado a 200º, una vez dentro bajaremos la temperatura entre 180º y 170º, durante 1 hora aproximadamente. Transcurridos unos 40 minutos, introduce un palito de madera (los de hacer brochetas) en el medio para comprobar la cocción, porque cada horno es un mundo y los tiempos varían.
Cuando lo saquemos del horno lo dejamos enfriar un poco antes de desmoldarlo, y luego lo colocaremos sobre una rejilla (te la puedes comprar, o hacer lo que yo, las de los microondas rotos me las guardo y me sirven para la repostería).


Una vez frío lo espolvorearemos con azúcar glas.


A disfrutar!!!


1 comentarios:

Anónimo dijo...

tiene muy buena pinta. Se ve delicioso!!!!
Gracias por compartir tus recetas.

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