sábado, 31 de enero de 2015

Panna cotta con fresas maceradas en moscatel y zumo de naranja






El amor ya está en el aire, y eso se nota en la red, así que comencemos con la operación San Valentín.
Os propongo para una velada muy especial (aunque yo soy de las que piensa que el amor se gana día a día y no en un día concreto) una panna cotta ligera y cremosa, acompañada de fresas maceradas en zumo de naranja y moscatel.
Con estas cantidades os salen dos en un vaso de un tamaño medio, si queréis hacer más solo tenéis que doblar las cantidades.
Cosas a tener en cuenta:
La relación nata/gelatina, con estas cantidades queda firme pero muy cremosa.
El tiempo de reposo, no seamos impacientes, mínimo 4 horas en un lugar frío.
Si queréis darle la forma inclinada, primero yo la tuve 1 hora fuera de la nevera para que comenzara a cuajarse en el mismo lugar donde la vertí en el vaso, para que en el camino hasta la nevera no se manchara.
Si le dais la forma inclinada, primero colarla, porque sino, y esto me pasó a mi la primera vez que la hice, se quedarán todas las semillitas de la vainilla concentradas en un punto, y parece la panna cotta de los “Ciento y un dálmatas”.
Ingredientes
300 g de nata
1 ½ de hojas de gelatina
30 g de azúcar (podéis ponerle un poquitín más si queréis, con esta cantidad no sale muy dulce, pero a mi me gusta así)
La pulpa de ½ vaina de vainilla
Para las fresas
Unas 15 fresas (un paquete mediano)
2 cucharadas de azúcar
El zumo de ½ naranja, o el de una mandarina
50 ml de moscatel
Elaboración
En primer lugar, pondremos la gelatina en remojo (agua fría).

Seguidamente colocaremos en una cacerola el azúcar y el interior de la vainilla. Mezclaremos bien para que las semillas se distribuyan correctamente.

Después verteremos un poco de nata y diluiremos con unas varillas el azúcar con la vainilla, de este modo aún dispersaremos mejor la pulpa.


Incorporaremos el resto de la nata, mezclaremos y lo llevaremos a fuego lento hasta que la nata comience a temblar, un poco antes de que comience a hervir.


Retirar del fuego, esperar un minuto, escurrimos la gelatina y la incorporamos una a una, mezclando muy bien hasta integrarla en cada adición.
Para darle la forma inclinada, hay que tener preparados los recipientes en un lugar que luego podamos llevar a la nevera sin que se mueva el contenido. En mi caso utilicé una cestita de mimbre y puse alrededor de los vasos papel de hornear para inmovilizarlos, en la forma inclinada deseada.

Colamos la nata y la vertemos en una jarrita de esta forma nos será más fácil introducirla en los vasos sin manchar. Lo dejamos reposar 1 hora aproximadamente en el mismo sitio, y luego 3-4 horas mínimo en la nevera.

Mientras preparamos las fresas. Una vez limpias las troceamos en 4 trozos y las ponemos en un bol, añadimos el azúcar removemos y esperamos unos 20 minutos. Después incorporamos el zumo de ½ naranja y el moscatel. Mezclar y tapar con papel film y a la nevera.


Cuando la panna cotta ya esté sólida la incorporamos y colocamos las fresas en el hueco que queda.




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